Llevo tiempo observando un hecho muy preocupante. Hemos perdido la costumbre de cumplir las reglas de circulación básicas. Me refiero a eso que nos enseñaban en el cole de que cuando el muñequito está verde las personas cruzan la calle y los coches deben parar, y que por el contrario el muñequito rojo significa peligro y tienes que esperar a que cambie de color. Yo creo que eso incluso lo enseñarían en Barrio Sésamo. Ya se ha generalizado la práctica de cruzar caminar por todas partes tanto coches como peatones sin mirar siquiera el semáforo. Y no sólo eso, encima, si tú eres prudente y cruzas estando el verde, un conductor se molesta por tener que parar a dejarte paso. Eso lo he vivido yo. Pero lo que ví ayer fue todavía más alarmante, mucho más. Veo a un grupo de chavales, que tendrían unos 12,13 años, quizás menos,jugando a correr hacia la carretera e intentar que los coches se frenen asustados por atropellarles. O al menos, eso me pareció a mí, cuando el chico que se lanzó hacia la calle cuando un vehículo se acercaba, comenzó a lanzar insultos y muestras de disgusto ¿porque no lo habían atropellado? ¿Por qué le había fastidiado el juego? No lo sé bien, pero volvió disgustado y su compañero le regañó con el siguiente peculiar consejo de "amigo": "Pero espérate a que el coche frene, no te retires tan proto". Es lógico con el aprendizaje que están recibiendo, nadie respeta a los muñequitos del semáforo, ni adultos ni mucho menos, claro está, los niños. Y lo peor es que a nadie parece importarle, ya es lo habitual.


