
Este año ha sido curioso. Sé que hoy es Nochebuena y no Fin de Año, que todavía queda una semana y el post de hoy tendría que ir por otro lado, pero me ha apetecido contarlo. Esta tarde he sentido la tentación de hacer balance del año. Casi nunca lo hago. Será síntoma de que me estoy haciendo mayor. O tal vez es que estos últimos años se están llenando de experiencias más interesantes que merecen la pena valorar, agradecer y jugar un poco con la balanza.
De nuevo, el tiempo se me ha venido encima, esta Navidad tampoco he decorado el blog como debería, ni he elaborado una felicitación como la ocasión lo merece. Aunque esta vez sí que puedo asegurar que tengo excusa. Realmente el reloj me va bastante apretado.
Hoy es fecha de romper dietas, de dejar aparcados rencores familiares (las reuniones así lo exigen), Y de recuperar un poco a nuestro niño interior. Eso día, y mañana. Luego... la rutina hará que tengamos que recoger ese saco de ropa sucia y es posible que esté aún más sucia que antes y que los trapos hayan cogido más peso... Y lamentaremos el esfuerzo que hay que hacer para que los pantalones vuelvan a quedarnos como antes.
Pero eso será otro día. A partir de esta noche, y durante dos semanas, ¡por favor! abandónense al descanso y déjense caer en brazos del espíritu navideño. Hipocrecía o excusas, ¿Qué más dá? Nosotros que cogemos todo lo que nos ofrecen gratis, ¡cójamos este también,caramba!!
He escuchado de algunos, que saltarse la dieta un día, en lugar de hacernos engordar, puede incluso ayudarnos a adelgazar luego con más facilidad. Es como "reactivar" la dieta. En fin...quién sabe... Y en caso contrario, siempre habrá tiempo de recuperarse. Eso sí, con el alcohol sean prudentes!
FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!