domingo, diciembre 20, 2009

Poltergeist?

Por fin tengo en funcionamiento el portatil nuevo, un mini pc que espero me sirva para mantenernos más cerca, que últimamente estoy muy alejada del blog. La verdad es que ha costado. Soy una novata en temas de ordenadores, más que novata, soy una torpe. Porque a estas alturas y con los disgustos que este tipo de maquinitas me llevan dado, ya tendría que saber un poco más sobre su manejo. Lo malo que tiene no saber de tecnologías es la facilidad que tienes para hacer el canelo. Los fallos, la mayoría de las veces siempre se deben a tonterías, pequeñísimas situaciones absurdas pero que acaban poniéndote los nervios más de punta que el cuerpo de espinete. No lograba conectarme a internet con él en casa. En el trabajo en cambio, nada más ponerle la clave navegué sin problemas, pero en casa... no había modo. La clave era ¿imposible? que estuviera mal, porque la habíamos revisado tres personas. Tres personas son muchos ojos. Finalmente el servicio técnico mediante chat de telefónica me solucionó el desastre. ¿Qué le ocurría al dichoso netbook? Muy sencillo. Tan sencillo como ridículo: la clave. Esa clave que revisamos cientos de veces no incluía un 63 ni 64, sino un 53 y un 54. Lo descubrió el técnico que entró a mi ordenador y desde la distancia me reveló el misterio.

Lo más "emocionante", cuando estaba a punto de rozar el mini sueño de conseguir por fin navegar desde el portátil fue observar la manera en que mi ordenador de sobremesa cobraba vida propia. En la barra de direcciones comenzaban a sugir letras que yo no estaba escribiendo. El ratón en vez de obedecer mis movimientos, iba hacia donde le daba la gana. Confieso que me sentí inquieta. Sólo que el extraño fenómeno, el poltergeist cibernético de que estaba siendo víctima, era obra del técnico de telefónica.

No puedo evitarlo, he nacido en el siglo XX sí, pero estas tecnologías no dejan de sorprenderme...

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