martes, diciembre 25, 2007

Nochebuena-Navidad: Balance

Quedan pocas horas para que termine el de Navidad. Aunque, dado lo accidentada que ha sido este año por mi parte, voy a prolongar al máximo mi concepción de Navidad hasta el mismo día de Reyes, como hacen los niños. Deseo de corazón que todas vuestras fiestas sean buenas. Ayer con los preparativos apenas me dió tiempo de estar frente al ordenador para nada. Pero me acordé de "mi gente", cómo no hacerlo. Gracias por estar ahí, a todos. El pasado miércoles ocurrió algo que me llegó a emocionar, la verdad: Una compañera, Isabel, a la que llevaba dos semanas sin ver, se acercó desde su pueblo sólamente para desearme una buena Navidad. El tema puede resultar nimio, pero tiene más alcance del que parece. Aunque nos llevamos muy, muy bien, no imaginaba que su amistad hacia mí llegase hasta eso. Con algún achaque de salud, con problemas familiares, con líos en el trabajo y se acerca desde su pueblo exclusivamente para desearme una buena navidad. Es para emocionarse. El tren de su pueblo lo coge a las séis de la mañana, así que, háganse una idea.
En cuanto a mi cena de Nochebuena, estuvo bien. No todos los años sé cómo va a ir hasta que llega el momento, pero se puede decir que estuvo muy bien. Ayer, fuí presa de una mezcla de sentimientos: por un lado intentando localizar, en los instantes previos ese espíritu navideño que, cada vez me cuesta más encontrar. Por otro lado, algo que hice me llenó de paz, también de incertidumbre, de dudas pero al fin y al cabo con la emoción de saber que actué como debía. Al mismo tiempo, ilusionada por un posible regalo de Reyes que, según los indicios y comentarios de la persona en cuestión, es lo que creo que es. Y en todo momento, en los preparativos, en la cena, después de ella. Siempre. La sensación de que algo me faltaba. Una parte de mí estaba aquí, con la familia. Otra parte de mí, en cambio, estaba más lejos. Allá donde quiera que sea donde estuviera él. Una sensación de vacío indescriptible. También echamos mucho de menos a Oli, eso estaba asegurado. Y a él....Imaginarle a mi lado, imaginar mil maneras en que estaría celebrando su noche. Deseando que estuviera súper-feliz. Imaginarle robando el turrón antes de tiempo (¡el de chocolate fijo!), desear colocar un plato más en la mesa para él. Son tantos detalles, que contarlo aquí me llevaría toda la noche. En estos días, además, por una serie de cosas que han ocurrido, me he dado cuenta de algo respecto a él. Algo que más adelante, cuando reflexione un poco más sobre ello, contaré. Pero es algo que produce que mi interior, mi corazón, se simbrée aún más con todo esto.

Bueno, Papá Noel no se encuentra a gusto en mi casa, así que me toca esperar a los Reyes Magos. El que sí tuvo regalos fue Antoñito, se los trajo el caga tió, resulta que él tiene un tronquito para jugar y, aprovechando la gracia del tronquito,jajaja. O se los trajo el Niño Jesús, si lo prefieren. Unos frutos secos, poquitos, que el verdadero regalo lo tendrá el 6 de enero.


¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!.( para lo que queda de noche).

3 comentarios:

Toupeira dijo...

FELIZ AÑO NUEVO.
Hoy es un día importante para los amigos de la literature y de los blogs. LEER MAS

Terry dijo...

FELIZ AÑO NUEVO!! Somos adelantados,eh?..

Un abrazo grande toupeiro.


Teresa

erMoya dijo...

Tiene que ser maravilloso pasar las navidades en pareja compartiendo cantidad de momentos...a diferencia de tí no tengo una persona concreta en la que pensar, pero ese vacío a mi alrededor que siento por ésas fechas... créeme que te comprendo.

A ver si ciertas cosas cambian en el nuevo año...Feliz año nuevo! Besos!